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Digna, Edith y Rocío, tres leyendas y pioneras del deporte paraguayo

  • Foto del escritor: Kuña Sports
    Kuña Sports
  • 24 feb
  • 11 Min. de lectura

Actualizado: 20 jun

En el Día de la Mujer Paraguaya rendimos homenaje a las deportistas de nuestro país, sean profesionales o amateur, compartiendo la historia de tres atletas que deben ser recordadas todos los días: María Digna Escurra (natación), Edith Nunes (básquetbol) y Rocío Viveros (taekwondo).

Digna Escurra (natación), Edith Nunes (básquetbol) y Rocío viveros (taekwondo)
María Digna Escurra, Edith Nunes y Rocío Viveros están en la historia del deporte paraguayo.

La ley Nº 498/74 declara el 24 de febrero como Día de la Mujer Paraguaya, en reconocimiento al gesto histórico que tuvieron aquellas que participaron de la Primera Asamblea de Mujeres Americanas.


Era el año 1867, y en la Plaza de Mayo de la ciudad de Asunción, las paraguayas decidieron donar sus joyas y objetos de valor para colaborar con la defensa de la patria en la Guerra contra la Triple Alianza.


Al recordar esta historia en un artículo publicado en BBC Mundo en 2017, la periodista Ana Pais resaltaba: “Entregar sus joyas para financiar el ejército fue el primer gran paso que ellas dieron en lo que terminaría siendo ‘el país de las mujeres”. Esto, porque al final de la guerra también tuvieron la difícil misión de reconstruir el Paraguay.


Más de 150 años después, las mujeres paraguayas siguen siendo protagonistas. Como cabezas de familia (propia y/o ajena), como educadoras, lideresas de comunidades, propulsoras de ollas populares y deportistas. Y todas tienen en común que dejan lo que sea y luchan contra cualquier adversidad para sostener este país, para ubicarlo en un sitial mejor.


En este Día de la Mujer Paraguaya, Kuña Sports recuerda a tres pioneras del deporte. Tres atletas que escribieron su nombre en la historia nacional, sudamericana y mundial. Tres mujeres que abrieron el camino para las siguientes generaciones: María Digna Escurra (natación), Edith Nunes (básquetbol) y Rocío Viveros (taekwondo).


LA SIRENA DEL RÍO PARAGUAY
María Digna Escurra, réord mundial de permanencia en el agua.

¿Cuántos paraguayos, especialmente los más jóvenes, saben de quién estamos hablando cuando leemos ese sobrenombre? Muy pocos o casi nadie, seguramente. Y aquí no se trata de culpar ni juzgar, porque si algo está bien claro es que como país no sabemos preservar a nuestros héroes deportivos.


El sobrenombre corresponde a María Digna Escurra Colls, cuyo nombre debería estar en todos lados y la fecha del 25 de marzo debería ser recordada como lo que es desde el año 1957: histórica.


Es que ese día la nadadora de 26 años llegaba a Itá Enramada desde la ciudad de Concepción, tras nadar 318 kilómetros durante 4 días, en un tiempo de 80 horas y 45 minutos. Con esos registros lograba un nuevo récord mundial femenino de permanencia en el agua y, hasta ahora, el Top 6 del “24-Hour Club” de la World Open Water Swimming Association, que incluye mujeres y hombres.


La paraguaya, que aparece dos veces en esa prestigiosa lista con otro récord anterior de 38 horas y 20 minutos (de Asunción a Formosa en 1954), sigue siendo la mujer con el mayor tiempo de permanencia en el agua.


En 2012, un año antes de su muerte, “Nina” rememoró su histórica carrera en una entrevista concedida a la Agencia de Información Pública IP. En ella mostró cómo, aunque hayan pasado 55 años, aún tenía tan viva en la memoria todo lo ocurrido.


Aprendió a nadar casi a la par de haber aprendido a caminar. Y, si bien practicó numerosos deportes y hasta se recibió de profesora de Educación Física (la primera de su época), fue la natación el deporte que la conquistó y el que la puso en 1952 en la mira del entrenador que cambió su vida: Armando Burifaldi.


Con el antecedente de haber sido el primero en completar el recorrido entre Asunción y Formosa, vio en aquella joven que estaba entrenando a una potencial nadadora de aguas abiertas. De inmediato le propuso nadar el tramo Villa Hayes-Asunción y el desafío se completó en apenas un mes de haber comenzado a trabajar juntos.


Los entrenamientos fueron cada vez más intensos y los desafíos mayores. Hasta que dos años después Escurra batió el récord de Asunción-Formosa (de poco más de 36 horas) de su entrenador y poco después dejaron de trabajar juntos. “Burifaldi era muy bueno, pero era empírico”, confesaba “Nina” en una entrevista concedida al diario Última Hora.


Y fue con el argentino Héctor Segades que redobló la apuesta. Comenzó a probar mayores distancias y el 22 de marzo de 1957 dio inicio a la hazaña histórica. Con la malla y el gorro negro hechos por su madre, cubierta de aceite de ricino y lanolina, además de mercurocromo alrededor de los ojos, a las 8:00 de la mañana Digna se metió al río Paraguay desde una ciudad de Concepción que estaba lanzada a la orilla para brindarle su apoyo.

Y ese apoyo fue constante durante los casi cuatro días que duró la hazaña río abajo, mientras su entrenador que estaba en uno de los botes le acercaba “soyo, cocido, de todo (...) con una piolita” porque por regla no tenían permitido tocarla para ayudarla.


Tras noches de mucho frío y mediodías de mucho calor, finalmente llegó a la altura de Itá Enramaday podía seguir, inclusive”, pero para evitar cualquier riesgo de salud su futuro esposo le convenció de que saliera, recordándole que ya había logrado el récord. “Fue una apoteosis. Todo el mundo festejando, con petardos, balas, tiros…”, rememoraba emocionada.


María Digna Escurra Colls falleció el 28 de abril de 2013. Para su fortuna, aquella hazaña le permitió ver cómo la gente se agolpaba a orillas del río para celebrar con ella y para celebrarla. Porque la electa mejor deportista paraguaya en los años 1951, 1952 y 1953, madre de Ricardo Andrés y Sonia María Ortellado Escurra, se fue sin los homenajes póstumos merecidos.


LA MÁS GRANDE DE TODAS
Paraguay derrota a Brasil con un doble de Edith Nunes y es campeón sudamericano.
De colección: registro histórico de la noche en que Edith Nunes le dio a Paraguay su segundo título.

En el mundo del deporte, más emocionante que ganar un partido en el último segundo debe ser ganar de remontada y que ese triunfo valga un campeonato. Y en el deporte que brinda emociones únicas y cambiantes segundo a segundo, como lo es el básquetbol, la selección femenina de Paraguay lo hizo en dos ocasiones.


En 1952 conquistó su primer Sudamericano de Mayores derrotando a Brasil en el extinto Comuneros, con un triple de África Battaglia a segundos del final. El marcador de 20-19 le daba a nuestro país su primer título continental en cualquier deporte colectivo.


¡Lo que hubiéramos dado por estar en el estadio aquella noche del 28 de abril! ¿No?


En 1962 llegó el segundo título y otra vez con el Comuneros como escenario y con Brasil como rival. Esta vez, la artífice de la remontada fue Edith Nunes. Su doble, a tres segundos del final, permitió a Paraguay ganar por 53-52 y conquistar su segundo título sudamericano en la rama femenina.


¡Lo que hubiéramos dado por estar en el estadio aquella noche del 8 de mayo! ¿No?


Aunque Battaglia y Aida González estuvieron en las dos consagraciones y fueron grandes protagonistas, elegimos homenajear a ambas selecciones recordando a Edith Nunes Vera, electa Mejor Deportista Femenina del Siglo XX en Paraguay por la prestigiosa Corporación Deportiva Fénix.


Para mí, particularmente, la figura femenina de todos los tiempos (...) La jugadora más grande de toda la historia del básquetbol paraguayo”. Palabras de Pedro García Garozzo, director de la organización y a quien honramos y agradecemos profundamente por su colaboración para este especial.


Como periodista deportivo, el popular “Pedrito” o “Pedrín” presenció grandes y memorables jornadas. Primero, al lado de su padre -el gran Don Pedro García-; luego, llevando consigo su legado y la Corporación por distintos medios. Pero como aficionado, y con tan solo 13 años de edad, su mayor alegría deportiva se la dio Edith “Mami” Nunes.


“La forma como se despidió fue tremenda: un doble contra Brasil faltando tres segundos para terminar el partido. Perdió todo el partido Paraguay, y faltando tres segundos ella mete el doble. Después se retira para siempre de las canchas, porque contrae matrimonio…”, recuerda todavía hoy emocionado.

De aquella histórica noche, Pedrito guarda como mayor tesoro el audio del relato de su padre del lanzamiento épico que valió el bicampeonato sudamericano femenino.



Pero, ¿quién iba a imaginar que la alegría desatada desde el Comuneros a todo el país, tras el cronómetro en cero, se había gestado dos años antes en el Sudamericano de Chile?


Sí, porque después de malograr contra todo pronóstico los libres que impidieron a Paraguay vencer a Brasil para quedarse con el título, “Mami” hizo una promesa: “Tras el pitazo final y con la derrota a cuestas lloramos amargamente con Arminda Malatesta, pero hicimos la firme promesa que nos tomaríamos la revancha”. “Y así se nos dio en 1962, para alegría de todo el pueblo paraguayo”, recordaba en una entrevista.


Pero, y en honor a su extraordinaria trayectoria, convengamos que hablar de Edith Nunes no se limita “solo” a aquel doble ante Brasil (¡Y qué doble!, claro está). Hay que recordar que, desde que comenzó a practicar básquetbol con apenas 12 años en su querido club Ciudad Nueva, todo fue un hito.


Y aquí recurrimos al gran periodista y escritor Bernardo Neri Farina, quien también tuvo el privilegio de estar en el Comuneros aquella histórica noche y con apenas 11 años, para recordar quien fue “la más extraordinaria deportista paraguaya de todos los tiempos”.


“Debutó en la selección en 1953, con apenas 13 años de edad, en el Mundial de Chile. En el Mundial jugado en Brasil, en 1957, volvió a ser la mayor encestadora. Fue goleadora en todos los sudamericanos que jugó: 1956 en Ecuador (Paraguay vice), 1958 en Perú (Paraguay vice), 1960 en Chile (Paraguay vice) y 1962, en Asunción (Paraguay campeón). Ostenta récords impresionantes, como el haber convertido 45 tantos en un partido jugado en México”.

Y ese título de goleadora en el Mundial de Brasil es también hasta hoy otra de sus gestas más recordadas.


“Edith Nunes, admirada como estrella de primera magnitud en el ambiente internacional y considerada la mejor basquetbolista paraguaya de todos los tiempos, fue goleadora mundial de ese campeonato, convirtiendo nada menos que 220 tantos y con dos partidos menos que las demás”, resaltaba la Confederación Paraguaya de Básquetbol en una publicación.

Goleadora de un Campeonato Mundial, con un partido menos que soviéticas y estadounidenses, que jugaron por el título. Paraguay jugó rueda de perdedoras y tuvo un partido menos. Y, a pesar de eso, fue goleadora”, recordaba Pedrito García.

Edith Nunes brilló en ese Mundial, hizo del Maracanaziho -entonces el estadio cerrado más grande del mundo- el patio de su casa y volcó a toda la prensa deportiva internacional a sus pies.


¡Y claro que hubiéramos dado todo por estar en Brasil durante aquel Mundial! ¿No?


La leyenda del deporte nacional y sudamericano falleció el 4 de noviembre de 2018, a los 79 años. Inolvidables son los reencuentros que tenía cada año con sus compañeras de selección, para revivir todas juntas una década de ensueño.


LA PRIMERA ENTRE TODAS
Rocío Viveros ganó el primero oro de una atleta paraguaya.
Rocío no tuvo una sola foto de la pelea y el podio.

Y si este especial por el Día de la Mujer Paraguaya se trata de rendir homenaje a las pioneras del deporte paraguayo, cómo no recordar a alguien que puede decir -con todas las letras-: “Soy la pionera, soy la primera que…


Hablamos de Adriana Rocío Viveros González, quien en los V Juegos Suramericanos Valencia 1994 se convirtió en la primera mujer paraguaya en ganar una medalla de oro en una competición de rango olímpico.


Esos Juegos Deportivos Sudamericanos son históricos para el Paraguay, porque fue la primera vez que una mujer, oriunda de este país, deportista de nuestra nación, llegó a lo más alto de un podio olímpico. Llámese Juegos Olímpicos, Panamericanos, Odesur, Bolivarianos, De Playa, Juveniles, de la categoría que fuere… Nunca antes había llegado una mujer a bajar de un podio con un oro colgado al cuello. Ese merecimiento singular, histórico, esa gesta deportiva, la alcanzó la señora Rocío Viveros”, resaltaba Pedrito García cuando la presentaba un par de años atrás en una charla con los alumnos del Círculo de Periodistas Deportivos del Paraguay (CPDP).


Habían pasado solo semanas del final de los Juegos Odesur Asunción 2022, en los que Paraguay no solo fue anfitrión por primera vez, sino que las mujeres fueron las grandes protagonistas al darle al país la mayor cantidad de medallas (30 de las 48, 6 de las 8 preseas de oro).

En #ASU2022, el Team Paraguay lograba una histórica marca de preseas, superando las 30 ganadas en Cochabamba 2018. En Venezuela, en aquel 1994, Rocío contribuyó a que nuestro país alcance su mayor cosecha de medallas y de doradas hasta entonces: fueron 12 en total, 3 de ellas de oro y la primera dorada de una representante nacional femenina.


“Para el país fue una gran sorpresa que trajo mucha alegría. Por tal razón, el recibimiento fue grato y reconfortante. El haber logrado eso en un deporte tan competitivo como el taekwondo fue una hermosa experiencia. En ese momento no fui Rocío, sino Paraguay. Es algo que nunca se olvida”, recordaba en una entrevista a El Nacional hace unos años.

Cuando Rocío compitió en Valencia 1994 tenía solo 14 años y ya llevaba la mitad de su vida entrenando bajo las indicaciones de su padre Julio Viveros, quien largó su carrera de futbolista para dedicarse al taekwondo. Abrió su academia en casa y sus primeras alumnas fueron sus hijas, Rocío y su hermana mayor Paola, medallista de bronce en los Juegos Panamericanos Mar del Plata 1995.


A los 13 años, Rocío llegó a la selección paraguaya con la experiencia de haber competido en diversos torneos nacionales y regionales (Brasil y Argentina). Odesur sería su primer desafío de carácter olímpico.


¡Y qué manera de estrenarse en tamaña competencia!


En Venezuela, con todo el público en contra, le ganó en la final de la categoría hasta 51 kilogramos a la taekwondista local y escribió su nombre en la historia del deporte paraguayo.


Sin embargo, no pudo celebrarlo como merecía, pues apenas tres compatriotas suyos presenciaron esa histórica final: su entrenador, el médico de la delegación y el periodista Pedrito García.


“Anteriormente, al que competía ya le mandaban rápido a casa. Esa vez tuve el privilegio de tener alguien que corrobore mi acción, porque en ese entonces no teníamos ni cámara. No tengo ni una sola foto de ese evento. Se había robado, recuerdo, de ida en el avión”, recordaba en la charla con los alumnos del CPDP, a quienes confesó que incluso el viaje de vuelta a Paraguay fue para el olvido: “Ya no estaba mi entrenador principal, mi papá, ni mis compañeros, porque era la última en competir. Triste, porque me vine sola. Sinceramente estuve sola, y eso es algo que te trabaja psicológicamente”.

Pero tras ese histórico oro siguieron más éxitos, como medallas sudamericanas, campeonatos nacionales, otro podio en Odesur (1998) y hasta primeros lugares en un campeonato nacional de Estados Unidos.


Rocío Viveros y su hija Nahiel practican taekwondo.
La pequeña Nahiel ya sigue los pasos de su madre.

Se retiró inicialmente en el 2004, con apenas 24 años, se dedicó a otras actividades y a formar su familia junto a Hernán Vargas. Su pequeña Nahiel, hoy toda una adolescente, está siguiendo sus pasos y hasta entrenan juntas. Porque como siempre -o casi siempre- se vuelve al primer amor, Rocío volvió a entrenar y hasta sintió un deseo intenso de integrar el Team Paraguay en Odesur 2022.


Eso fue hace poco más de dos años, cuando todavía reconocía que le costaba “dimensionar la importancia” de lo que logró en 1994. “Hasta hoy, si me pongo a analizar y pensar que soy la primera medalla… En ese momento, obviamente no (dimensionaba). De hecho no sabía que era la primera y tampoco a esa edad. Pero a lo largo del tiempo, que uno se pone a analizar, realmente ahora le doy más importancia a eso. Que fui la primera medalla (femenina) de oro”, reconocía.


No sabemos si -como dirían muchos- “ya te cayó la ficha”, querida Rocío. Tal vez sea porque no se valoró lo suficiente, lo que realmente correspondía, tú histórica conquista. Pero al menos nosotras, desde Kuña Sports, queremos reconocerte, rendirte homenaje y, sobre todo, decirte: ¡Muchas gracias, pionera!


Así como también a las inolvidables María Digna Escurra y Edith Nunes, en nombre de sus hijos, nietos y familiares que pudieran llegar a leer este material hecho con mucho cariño y admiración.


¡El entorno del deporte paraguayo les debe tanto!

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